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| Antes de iniciar un descenso fuera de pista debemos estudiar las condiciones del terreno. |
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Los amantes del deporte blanco tienen la opción de esquiar por las pistas, generalmente en buen estado, pero con el inconveniente de la masificación de las estaciones invernales: largas colas en los remontes, empujones en las pistas y, para muchos, una sensación de agobio similar a la de estar atrapado en un atasco en una gran ciudad.
Una forma de escapar a estas temidas aglomeraciones es el esquí fuera de pista, pero para practicarlo es necesario un nivel alto y conocer ciertos aspectos de esta disciplina que algunos consideran el esquí en estado puro.
El freeride puede dividirse en tres niveles según el tipo de descenso o lo arriesgado del mismo. Un primer nivel sería el esquiar dentro de una estación pero entre una pista y otra o en los laterales de la misma. Una segunda modalidad vendría a ser la que se realiza también dentro de la estación pero en las zonas no balizadas: valles o laderas próximas a las pistas. El nivel más arriesgado pero también el más satisfactorio para el esquiador es el que se lleva a cabo fuera de las estaciones, en zonas de alta montaña a las que accedemos por nuestros propios medios. Esta modalidad supone un contacto con la naturaleza y una libertad para el esquiador incomparable.
El mayor riesgo del fuera pista es no saber que condiciones nos vamos a encontrar, por eso es recomendable estudiar el terreno con detenimiento o ir acompañado de un guía. En la actualidad existen cursos de esquí fuera pista donde pueden aprenderse las técnicas básicas de seguridad. En este sentido, los aludes son la principal causa de accidentes en la alta montaña. Por este motivo un esquiador de fuera pista debe llevar siempre un Detector de Víctimas de Avalancha (DVA), una pala y una sonda. También se recomienda siempre acompañado e informarse de las condiciones meteorológicas que nos vamos a encontrar.
Por último, en el mercado podemos encontrar tres tipos de esquís diseñados para el freeride: low fat, para aquellos que normalmente esquían por pista pero que en alguna ocasión disfrutan del fuera pista; semi fat, diseñados para los que reparten su tiempo a partes iguales entre ambas modalidades; y fat, expresamente fabricados para deslizarse por terrenos sin balizar y nieves profundas. |