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| Hay que activar el sistema cardiovascular haciendo footing, bicicleta estática ... |
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El esquí, aunque a los ojos de un profano en la materia pueda parecer lo contrario, es un deporte exigente. Y es que bajar a toda velocidad en unos esquís puede llegar a ser una experiencia física muy dura.
La mayoría de las lesiones en la práctica del esquí son consecuencia de la falta de preparación física del deportista. Los músculos de la espalda, hombros y piernas deben responder a una gran cantidad de esfuerzos, ya que en la práctica del esquí se realizan una serie de posturas que normalmente no se hacen en otros deportes.
Además, como el esquí no se practica todo el año, el riesgo de sufrir una lesión es mayor que en otras disciplinas. Así, aquellas personas acostumbradas a practicar deporte habitualmente sufren menos lesiones que los que no lo realizan.
Por tanto, para no terminar dolorido después de haber pasado todo el día descendiendo por las pendientes, se debe preparar el cuerpo con un buen programa de entrenamiento. Es recomendable comenzar esta preparación física unas cuantas semanas antes de comenzar la temporada de esquí.
Para fortalecer piernas, espalda, hombros y pectorales, y así disfrutar de la práctica del esquí sin dolores ni lesiones, habrá que realizar ejercicios de resistencia que fortalezcan los músculos que más desgaste sufren al esquiar.
También habrá que activar el sistema cardiovascular haciendo footing, bicicleta estática, natación... ejercicio aeróbico, en resumen, que nos permitirá esquiar durante más tiempo sin acabar agotados.
Asimismo, es muy importante dedicar especial atención a la elección del equipo (esquís, botas, gafas de protección solar, fijaciones… etc.) así como a su cuidado, de forma que siempre esté en las mejores condiciones. En el caso de los niños, deberán llevar siempre un casco de protección.
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