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| Conocer la pista por la que descendemos nos evitará muchos problemas . |
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Las lesiones del esquí pueden reducirse de manera drástica con un buen estado físico y no hay mejor prevención que la formación y la información.
Tenemos que concienciarnos de que el esquí es un deporte completo, anaeróbico, de descargar baterías rápidamente, intensidad elevada y duración limitada. Cuando comenzamos a esquiar se producen una serie de adaptaciones inmediatas en lo organismo. Se activan todos los músculos del cuerpo, con mayor incidencia en los hombros, los abdominales y las piernas, especialmente las rodillas.
Lo ideal es llegar a la nieve con un mínimo de ejercicio acumulado en el organismo. Un buen programa físico debe incluir estiramientos, mientras fortalecemos los músculos. Estirar los músculos de las piernas es útil para el condicionamiento general.. Andar, hacer footing, trecking, máquinas de remo, y la bicicleta ayudan a fortalecer el corazón y piernas. Comienza con cinco minutos, y gradualmente aumenta el tiempo. Después de unos días, la masa muscular del piernas y corazón irá aumentando. Por otro lado, una buena forma física te dará más confianza en ti mismo y en tus posibilidades.
Evitaremos comenzar a esquiar nada más llegar a las pistas. Es un gran riesgo iniciar un deporte con los músculos fríos y tensos. Aunque muchos lo consideren ridículo debemos empezar con estiramientos sencillos (por los menos 10 minutos).
Al final de la jornada de esquí es aconsejable repetir los estiramientos para que los músculos recuperen su tono. Quizá así evitaremos las temidas agujetas, algo que los esquiadores ocasionales conocen de primera mano.
También es importante no forzar al organismo. Querer aprovechar al máximo la jornada de esquí es el primer eslabón de una cadena de lesiones, incluso de problemas cardíacos.
Es recomendable reconocer el terreno, las primeras bajadas del día debes realizarlas en pistas más sencillas, tu cuerpo se irá calentando progresivamente, y será más difícil que seas presa del pánico, el peor compañero del esquiador.
Esquía observando constantemente tu alrededor, obstáculos, otros esquiadores y los cambios en el terreno. Mira alrededor y usa tu visión en todo momento. Nunca sigas esquiando cuando te duela algo, lo más probable es que la lesión aumente.
También es importante realizar cursos de iniciación y perfeccionamiento. |