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| Las botas y los esquís, son dos de los elementos básicos para la práctica de este deporte. |
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La gran mayoría de las botas de esquí son de plástico duro o muy rígido que impide en gran medida que nuestros movimientos sean fluidos, pero esto no justifica que tenga que ser incómodo, además hay que tener en cuenta la elasticidad frontal y una correcta sujeción al pie y al tobillo. Tienen gran número de cierres dependiendo del modelo, cuantos más cierres tenga la bota, más se ajustará a tu pie.
Una bota que no se ajuste bien puede convertirse en una pesadilla. La función del calzado es mantener el pie en una posición cómoda y segura para esquiar. Las botas están hechas de dos partes, la cubierta y la parte acolchada del interior, llamado botín, que debe ser fácilmente extraíble, para poder secarlo sin dificultad.
Cuando compres tus botas hay que acudir a aquellos vendedores que conozcan bien el producto o tiendas especialiadas, para que te asesoren de manera adecuada. También hay que asegurarse bien que nuestro peso se adecue a la dureza de la bota. Una bota demasiado blanda no puede con un peso elevado, la presión que ésta soporta cuando descendemos, acabará deformándola dando menor sujeción al pie.
Es también muy importante que tengamos en cuenta nuestro nivel de esquí, para de esta manera seleccionar la bota adecuada. Existen botas diseñadas para iniciarse: Son botas muy resistentes, ligeras, cómodas y fáciles de manejar. Y botas de nivel medio: Hay mucha variedad de botas dentro del nivel medio. Entre ellas podemos encontrar las que dan prioridad a la comodidad y a la sujeción del pie y las que prefieren las ventajas técnicas.
Hay diferentes tipos de botas; anchas, rígidas, suaves, etc. Sin embargo, lo más importante es que te queden y te sujeten bien y saber que el número de la bota siempre es igual al número de tu zapato, no tienes que comprártela más grande por el simple motivo de ponerte calcetines más gordos, etc.
El vendedor se encargará del ajuste del flex (fuerza del esquiador sobre la bota); 'canting' (inclinación lateral); inclinación de la caña; 'espoiler' trasero (regulación de la altura de la caña) y ajuste de los botines si son termoformables.
La diferente morfología de los pies femeninos tienen su propia línea de material. Es lo que se denomina 'tecnología Lady'. Las botas son impermeables y por tanto se humedecen con el sudor. Después de esquiar es conveniente sacar el botín y ponerlo a secar entre papeles. Nunca debemos colocarlo sobre un radiador porque se deformaría.
Debemos evitar la mala costumbre de dejar las botas en el coche por la noche. Al estar húmedas, por la mañana nos las encontraremos congeladas.
En el caso de las botas de snowboard, son sensiblemente diferentes
a las de esquí. Las botas de los 'riders' son semirígidas y permiten cierta elasticidad del pie dentro de la misma. Ademas sus cierres son similares al calzado normal, es decir, cordones.
Aunque hay multitud de variedades y nuevos diseños que incorporan sujeciones más sofisticadas. El sistema 'boa', por ejemplo, es mucho más sencillo de atar pero puede dar problemas al ajustarla, y es un sistema dificil de arreglar (el cordón es un cable de acero con un sistema de ajuste con ruletas).
La altura de la bota limita la libertad de movimiento, así como el peso de la misma. Debén ser ligeras y transpirables. Además, cuanto mejor sea el material y menos costuras tengan, menos posibilidades de calar el pie.
Hay que tener en cuenta la suela ya que, en ocasiones, tendremos que movernos con ellas por la nieve, por lo que tendrá que tener un buen agarre. Las botas pueden ceder un poco con el uso, y también hay que tener en cuenta el grosor de los calcetines que vamos a llevar.
Si tienes problemas en los pies, como pies planos, talos, que sean demasiado anchos, etc, debes dirigirte a tiendas especializadas y que te las hagan a medida. Hay que tener mucho cuidado a la hora de elegirlas ya que una bota mal elegida puede originarte lesiones, incomodidad, dolor, y un estancamiento en tu nivel. |