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| Una buena alimentación es imprescindible para la práctica del esquí |
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El deporte de intensidad suave a moderado, conjuntado con una buena alimentación equilibrada, contribuyen a que evitemos un posible sobrepeso, mejorar la tensión arterial, el colesterol y la tensión. Además, ayuda a la eliminación de la tensión y el estrés.
El número de personas que practican el esquí, en todas sus modalidades, aumenta día a día. Todos los “esquiadores”, sean profesionales, o aficionados, además de beneficiarse de la práctica de este deporte, deben cuidar el tema dietético, con el fin de no disminuir el rendimiento deportivo y sufrir algún tipo de “pájara” provocada por un esfuerzo al que el cuerpo no está acostumbrado.
En la modalidad de esquí nórdico, más completo que el alpino, se pone a prueba la resistencia, así como la fuerza muscular. En este tipo de esquí existen diferentes modalidades: fondo de 10, 20, 30 y 50 kilómetros. Todas estas pruebas son muy similares y desde el punto de vista nutritivo hay que estar muy bien preparado. Para una práctica de cualquiera de estas pruebas se debe cuidar mucho la alimentación previa.
Este deporte se caracteriza por el aumento progresivo del esfuerzo, y lo que es más importante, la cantidad de músculos que se mueven, que es muy elevada. Además, cuando se sobrepasa la hora de ejercicio, se empiezan a utilizar las reservas de grasas como combustible energético.
Es conveniente saber que para las carreras de menos de 20 kilómetros se pueden realizar con las reservas del cuerpo, pero en las de mayor distancia, el deportista deberá ingerir calorías.
El consejo dietético
Debido a la exigencia física del esquí, puesto que se práctica durante varias horas, el deportista debe llevar una correcta alimentación debido al esfuerzo realizado y de esta manera lograr un mayor rendimiento.
La alimentación busca cubrir las necesidades energéticas y nutrientes del cuerpo. En el esquí, el grado de actividad física, y por tanto, el consumo energético, depende de factores relevantes, tales como:
- Las condiciones meteorológicas,
- La fricción de tabla con la nieve,
- La técnica utilizada por el esquiador,
Y a estos factores, se unen dos elementos básicos: la duración del ejercicio y la intensidad del mismo.
Primera comida: El desayuno
Todos los que practican el esquí saben de la importancia de un buen desayuno tras un madrugón. El despertarse tan pronto obliga al deportista a ingerir una buena cantidad de calorías. En el desayuno, aparte de comer mucho, esa comida debe ser fácil de digerir y que sean ricos en nutrientes e hidratos de carbono:
- Hidratos de carbono: pan, tostadas, cereales, galletas, mermelada...
- Proteínas: leche, yogur, queso, fiambres, jamón serrano, tortillas, etc.
- Grasas: mantequilla o margarina, quesos curados, frutos secos...
- Vitaminas y minerales: fruta o zumos...
Estos hidratos de carbono son esenciales para la práctica deportiva y lo que es muy importante, los hidratos facilitan la recuperación de tono muscular, gracias al glucógeno, que es la principal fuente de energía del músculo.
Segunda comida: A media mañana
Igual de importante que el desayuno es el tentempié de media mañana. El aficionado en su ansia por aprovechar toda la jornada en las pistas hace que no se pare mucho a comer y que no se engullan alimentos recomendables. Nosotros desde aquí recomendamos que los esquiadores lleven pequeños alimentos encima que les proporcionen mucha energía, como barritas energética, chocolate, frutos secos etc., lo que permita mantener el ritmo de ejercicio.
Líquidos
No nos olvidamos de la hidratación. La práctica del esquí conlleva mucho desgaste líquido, que el esquiador deberá reponer. Además de la sudoración, el frío hace que los vasos se contraigan y favorezcan la diuresis, que es otra manera de perder líquidos. Es por esto que aproximadamente cada treinta minutos es conveniente ingerir un poco de agua, algún tipo de líquidos o bebida isotónica.
Es recomendable que si tenemos previsto ejercitarnos durante más de una hora, tomemos un vaso de agua antes de comenzar y hacerlo de la misma manera cada hora u hora y media. Si perdemos mucha agua y no la reponemos, hacemos que disminuya nuestra capacidad de hacer deporte.
Recuperación
Por último, una vez terminado el deporte, es importante que repongamos fuerzas con una merienda-cena destinada a la recuperación de glucógeno, y la podemos hacer con sopas, caldo e hidratos de carbono en forma de arroz o pasta. Para finalizar recomendamos tomar algo de fruta y alguna ensalada.
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