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| La Zapatilla de Candanchú es toda una leyenda del esquí |
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Esquiar fuera de pistas es, desde luego, un subidón de adrenalina pero, como siempre, hay que tener en cuenta que también se esquía con la cabeza, ya que, en caso de accidente, la responsabilidad siempre será del esquiador. Por ello, para esquiar en estos míticos lugares, hace falta tener un buen nivel de esquí y esperar a tener visibilidad y buena nieve.
La Zapatilla (Candanchú)
Para llegar hasta la mítica Zapatilla, en la parte más alta de Candanchú, hay que tomar el telesilla Rey Juan Carlos, desde el cual se ve la entrada al tubo. Una vez que se haya bajado del telesilla habrá que descender un pequeño tramo. Hay que quitarse los esquís para subir un par de metros hasta la entrada, siendo habitual que estos metros no tengan nieve. La pendiente llega a ser del 95% y el tubo cada vez se hace más estrecho. Una vez que se ha conseguido superar el embudo ya ha pasado lo peor y se puede disfrutar esquiando hasta Tortiellas. Si ya se quiere rizar el rizo, se puede bajar por la suela de la zapatilla… pero eso ya son palabras mayores.
La Fuente del Tesoro (Sierra Nevada)
Llegar hasta este fuera de pista, un mito de Sierra Nevada, supone acceder a la Loma Dilar. El inicio del descenso es lo más complicado, ya que la nieve suele estar bastante compacta. Este descenso entró en la leyenda del esquí ya que aquí se encuentra la curva donde Alberto Tomba realizó una de las incorporaciones más extraordinarias de la historia de este deporte. Según se va descendiendo va disminuyendo la dificultad, aunque la última zona, que se inicia con el cruce con la pista de los Neveros, si que vuelve a tener una pendiente muy pronunciada, pero al ser más corta no resulta tan difícil como la el inicio.
Los Pinos (Astún)
Para acceder a los Pinos de Astún hay que ir en coche hasta el cruce que lleva a Candanchú y después aparcar a aproximadamente 200 metros de la carretera. Es inevitable tener que cargar durante unos minutos con los esquís a cuestas hasta llegar al inicio del recorrido. A este descenso, que consta de varios tubos y unas impresionantes palas, también se puede acceder desde La Cima Raca, otro fuera de pista. Este descenso tiene la dificultad añadida de que las pendientes cada vez se acentúan más. Hay que destacar que esquiar por los Pinos de Astún permite disfrutar de unas vistas privilegiadas del Valle del Aragón con la Peña Oroel de fondo.
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